El concepto sagrado de la tierra
Ideas básicas sobre la visión indigena de la naturaleza
Cuando Lovelock presentó al público su “Hipótesis Gaia” y afirmó que la tierra es un “ente vivo con capacidad de autorregulación”
parecía que había descubierto la pólvora, sin embargo no hizo más que refrendar mediante el lenguaje racional y científico, algo que llevaban aseverando los pueblos indígenas desde el principio
de los tiempos mediante el lenguaje simbólico: que la tierra es un solo organismo que se rige por el eterno ciclo de vida, muerte y renacimiento.
En ese originario lenguaje simbólico, la figura de una Gran madre representaba el arquetipo mental con el que se identificaba a la naturaleza ya que las mujeres, al
igual que la propia naturaleza, eran capaces de generar en su propio seno el milagro de la vida. Su amor maternal por las criaturas que concebían en nada se diferenciaba del cariño con el que la
madre naturaleza protegía a los seres vivos que formaban parte de su seno. (Aunque como todas las madres, a veces nos regañe y nos mande el “pedrisco”).Por esto, porque todos los seres vivos
somos “hijos e hijas” de la madre naturaleza, es por lo que muchos pueblos indígenas utilizan el término “hermano” (hermano árbol, hermano río, hermano lobo, etc…).
Además, para estos pueblos todos los seres vivos tienen un espíritu que es preciso respetar. Así, si tienen que cortar un árbol o matar un animal se le pide
permiso a su espíritu. Y esto nos es una figura retórica, sino que se establece un dialogo real que, en algunas ocasiones, pueden hacer incluso que no corten el árbol que inicialmente habían
seleccionado.
A consecuencia de todo ésto la naturaleza es concebida como “sagrada”. De ahí que muchos pueblos indígenas se refieran a su funcionamiento como la “red sagrada de
la vida”. Y esto no tiene nada que ver con el concepto de sagrado que nos ha hecho interiorizar el cristianismo romano: lo sagrado es el respeto que se debe tener por toda forma de vida (y su
espíritu) para no interferir en el correcto funcionamiento del organismo de la “Gran madre”.
El desarrollo y mantenimiento de esta cosmovisión, ha permitido que haya pueblos indígenas que viven en el mismo lugar geográfico desde hace más de 10.000 años en
perfecto equilibrio con su ecosistema.
Esta concepción del universo como un “todo” orgánico, sagrado y vivo está en las antípodas de los arquetipos mentales antropocentristas que actualmente maneja la
civilización occidental. Para la mayoría de occidentales toda esta terminología indígena nos sigue pareciendo que es fruto de “misticismos Hippies” o “creencias arcaicas” de un estadio humano
pre-civilizado, sin embargo, los pueblos indígenas insisten en su mensaje de que se hace urgente y necesario que los occidentales volvamos a entender a la naturaleza como “sagrada” si es que
queremos albergar algún futuro.
* Material audiovisual: "Habla un anciano Hopi" (5:48 min.)