En defensa de la madre tierra
Entrevista a pueblos originarios
Festival Cantabria Indígena 2008
En octubre se celebró en el cine Los Ángeles el Festival Cantabria Indígena, un certamen que alternó películas y documentales con
conferencias sobre los pueblos indígenas de América, organizado por la Asociación para la Promoción de la Educación Ambiental en Cantabria y la Fundación Native Spirit de
Londres. El festival contó con la presencia de tres representantes indígenas: José Diego Fuenmayor, del pueblo wayuu de Venezuela;
Erika Paz, del pueblo mapuche de Chile;y Víctor Lem, del pueblo maya de Guatemala, quienes ofrecieron su visión sobre diversas temáticas relacionadas con la naturaleza y el
medioambiente.
VÍCTOR LEM - "Hablando desde la cosmovisión Maya , el carácter sagrado de la naturaleza simboliza una serie de valores que definen que todo lo que existe tiene vida, tiene energía y, consecuentemente, es sagrado. La relación intrínseca entre ser humano y naturaleza nos permite entender que somos parte de ella. ¿Por qué 'Madre Tierra'? Porque es la manifestación de la feminidad cósmica, es la tangibilidad de la vida del universo. Porque de ella nos sustentamos y gracias a ella sobrevivimos. Al morir físicamente, volvemos a ella, en la profundidad de sus entrañas. Como parte de una cultura milenaria, ‘ella' es para nosotros un elemento vital en la existencia, somos parte de ella. De acuerdo a las costumbres de muchas comunidades indígenas del continente americano, especialmente en el territorio maya de Guatemala, al momento de nacer una niña o niño se inicia un proceso ritual de identificación con el entorno natural, introduciendo en el seno de la tierra el cordón umbilical. Lo que ha hecho perdurar, conservar y fortalecer los elementos culturales de los pueblos originarios es la apropiación de sus valores. En éstos radica la posibilidad de evitar el exterminio o mutilación de la naturaleza. En la cultura maya existe una gama de valores que se desarrolla y manifiesta en los distintos ámbitos de la cotidianidad; pero en lo que se refiere a la conceptualización de esos valores en torno a la Madre Tierra, se identifica sencialmente lo siguiente: un concepto sagrado del universo, un concepto sagrado de la naturaleza y un respeto a todo lo que existe. Estamos llegando al final de un ciclo de tiempo y, de acuerdo a lo pronosticado e interpretado por nuestros ancestros, el universo sufrirá cambios sociales, políticos, económicos y ambientales, por lo que hacemos un llamamiento a la sociedad occidental para que despierte y se una al proceso de recuperación y protección de la Madre Naturaleza, toda vez que es compromiso y obligación de todos velar por la vida como un derecho nuestro, de nuestros hijos y de las siguientes generaciones".
DIEGO FUENMAYOR - "El pueblo wayuu, al cual represento, ha aprendido mucho en la lucha por la defensa de nuestras tierras
en los ríos Socuoy y Maché. Allí, tras más de 500 años de enfrentar a los conquistadores europeos resistimos hoy a trasnacionales carboneras que, apoyadas por el Estado venezolano, pretenden
continuar la ruina de la sierra de Perijá, último espacio para nuestra existencia como pueblo indígena. En carne y sangre hemos aprendido lo dañino que puede ser eso que los alijunas llaman
desarrollo o progreso. Hemos sido testigos de la destrucción de nuestra Madre Tierra en el río Guasare -Wassaale, en wayuunaiki: "El lugar donde bebemos"-, con las minas de carbón a cielo
abierto. Por eso, sabemos que lo que los alijunas llaman desarrollo no es otra cosa que hambre, miseria y destrucción para los indígenas. De este modo, aprendimos a unirnos en nuestra comunidad
para salvar nuestras últimas fuentes de agua, nuestra Madre Tierra, haciendo crecer formas de producción económica que nos fortalezcan como comunidad, que haga entender a los propios alijunas que
la forma en que ellos buscan hacer crecer su economía no es más que "pan para hoy y hambre para mañana", pues no puede haber desarrollo a costa de la Madre Tierra. Pero también hemos aprendido
que algunos hermanos indígenas, convencidos de que para nuestra supervivencia debemos aceptar humillados las condiciones y formas de vida alijuna, terminan por olvidar las enseñanzas de sus
antepasados y su propio origen, convirtiéndose en enemigos de su pueblo, de aquellos que, como nosotros, insistimos en continuar siendo wayuu, hijos de mma -la tierra- y de juya -la lluvia-,
cultivadores de la yuca y el maíz, pastores de cabras y guerreros. Ahora, convertidos en funcionarios del Gobierno y del Estado, o empleados de las compañías, ayudan a destruir a su pueblo para
su propio beneficio económico. La lucha nos ha enseñado a identificar a nuestros enemigos, a organizarnos para pelear, a hacernos fuertes y a hacer entender a todos nuestros hermanos, equivocados
o no, la necesidad de unirnos para defender lo que somos, wayuu, y a dónde pertenecemos: a la Madre Tierra".
ERIKA PAZ - "El mirar el mundo no sólo se hace con los ojos, también con el sentir y el vivir. En la cosmovisión
occidental, la unidad es uno, todo es uno, todo se mira y se cuenta de a uno y una sociedad de a uno es una sociedad de individualismo y hace que exista la competencia individual. Desde la
cosmovisión mapuche se ve el mundo de a dos, todo es par y nada es uno: no es un par caprichoso, sino un acuerdo de vida de la misma naturaleza en nuestra ñuke mapu -madre tierra-. Así hay antü
-sol- pero también está su par küllen -luna-; está la mujer y está el hombre; está el anciano y está elniño; y así sucesivamente se van uniendo los demás elemento de la mapu. El árbol da sombra:
si uno está cansado o tiene sed, puede colocarse a la sombra de un árbol. En la visión occidental, el ser humano está sobre la tierra y se siente superior a ella. Se puede vender la tierra, se
puede arrendar la tierra y se puede usurpar bajo cualquier método, y esto corresponde a su modo de ver el mundo. En la visión mapuche, el ser humano no está sobre la tierra, el ser humano es
parte de la tierra y la che -gente- vive en armonía y en equilibrio con ella. Es el elemento que compone nuestro ser y cuanto más da, más vale la persona. En el mundo occidental, cuanto más
tienes más vales, prima la acumulación de riqueza y el futuro siempre es adelante, siempre adelante. El avance de la ciencia y la tecnología es futuro, no importando que, con tanta ciencia,
llegue al niño probeta o la bomba atómica: ese es su futuro. En la visión mapuche, en cambio, el futuro no es siempre adelante porque para nuestro pueblo mapuche el futuro está atrás, en el
pasado, y tratamos de, sobre esa base, analizar nuestro presente y proyectar nuestro futuro".